Amazon y los peligros del capitalismo de vigilancia

Demanda Amazon Alexa

Uno de los peligros de la economía digital reside en el uso que se da a nuestros datos. En la actualidad, no son pocas las empresas donde su materia prima son los datos que se obtienen a partir de la vigilancia del comportamiento. Estos datos se transforman y se estudian para sacar pronósticos de comportamiento del usuario en el futuro. A continuación, estos pronósticos son puestos a la venta en una modalidad nueva de mercado donde nosotros somos el producto.

Afortunadamente, las personas van entendiendo que su privacidad no parece ser respetada en ningún sitio, que todo lo que escriben, buscan o hacen en línea se convierte en datos que son utilizados por terceros. Prueba de ello es que cada vez existe una mayor creciente de debate sobre el mal uso de los datos personales, sobre las fake news, los fraudes electorales, la violación de la intimidad…

El último ejemplo lo tenemos en las demandas presentadas contra Amazon por almacenar grabaciones de niños a través de Alexa y su altavoz inteligente (smart speaker). Según fuentes, mientras dos niños empleaban Alexa para realizar búsquedas en Internet, reproducción de música y videos, entre otras interacciones, ésta realizaba sin su consentimiento un registro del perfil de los menores y sus preferencias.

Por supuesto, la compañía asegura que todo registro fue siempre consentido, insistiendo en que sus tutores pueden desactivar la característica en cualquier momento, responsabilizando a estos de cualquier “uso no deseado de su información”.

Sobra decir que Amazon, con el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), tiene un problema serio entre manos. La ley es clara al respecto y otorga a las personas más control sobre cómo se utilizan sus datos personales, teniendo en cuenta que muchas empresas como Facebook y Google intercambian el acceso a los datos de las personas para el uso de sus servicios.

Dónde están nuestros datos, quién los usa, cuándo y para qué son preguntas que deben responderse. La información personal, así como los datos que vamos dejando en nuestro uso de la red, debe ser trazada y contar con nuestro consentimiento expreso, de manera que podamos ejercer nuestro derecho a ser revocado en tiempo real y con total transparencia.

¿Cómo lograr esto? Empresas como Amazon, Facebook o Google cuentan con una amplia infraestructura que posibilita el cumplimiento de nuestros derechos dentro del marco legal europeo. Sin embargo, muchas empresas necesitan implementar soluciones que permitan su adecuación.

La aplicación de tecnologías Blockchain en un ámbito exclusivamente privado, son la solución más asequible para lograr el objetivo de poder disponer de un sistema que permita a empresas poder asignar los permisos adecuados entre los miembros de su organización y proveedores.

En Asentify asesoramos a nuestros clientes en la adecuación de sus políticas de privacidad y protección de datos, utilizando la tecnología Blockchain basada en Hyperledger, que cuenta con el respaldo de importantes empresas internacionales como IBM, Intel o J.P.Morgan que contribuyen y hace que sea un proyecto robusto y duradero.

De esta manera, en caso de ser requerido, podremos responder a las consultas de nuestros clientes, proveedores y colaboradores, asignar premisos, gestionar la información y las interacciones entre terceros y, con un solo clic, modificar los derechos de acceso o garantizar su inviolabilidad sin tener que dar excusas como las ofrecidas por Amazon para resolver sus problemas con Alexa.

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